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Occidente puede hacer algo mejor que condenar la sentencia de cárcel de Navalny

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Las autoridades rusas detuvieron a más de 9.000 personas durante las protestas del 23 y 30 de enero de 2021. Se ha informado que muchas han sido tratadas con violencia y brutalidad. (Foto Vadim Belovodchenko)
Las autoridades rusas detuvieron a más de 9.000 personas durante las protestas del 23 y 30 de enero de 2021. Se ha informado que muchas han sido tratadas con violencia y brutalidad. (Foto Vadim Belovodchenko)

Un tribunal de Moscú condenó en días pasados al político y activista ruso Alexey Navalny a casi tres años de cárcel. El tribunal dictaminó que Navalny no regresó de inmediato a Rusia desde Alemania, donde se estaba recuperando de un envenenamiento desde el verano pasado, violando así los términos de su libertad condicional por una condena de 2014.

En un análisis de esta situación realizado por la organización Transparencia Internacional se ha manifestado que esta medida no solo busca intimidar a Navalny si no también a otros oponentes, e igualmente expresa que la decisión también ignora una sentencia anterior del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que dijo que la sentencia de Navalny en el caso de fraude de 2014 era ilegal.

Transparencia, ha pedido la liberación inmediata de Navalny, así como la de otros presos políticos en Rusia, petición a la que se han sumado muchos líderes mundiales que condenaron la sentencia de Navalny al considerar que todo se da por motivos políticos. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, el primer ministro británico Boris Johnson y el presidente estadounidense Joe Biden han hecho lo propio igualmente.

Pero ¿no puede Occidente hacerlo mejor que eso?

La principal razón por la que Navalny y otros activistas son perseguidos es porque exponen y se oponen a la corrupción de alto nivel en Rusia, como lo denuncio Transparencia Internacional el mes pasado.

Dicha organización no gubernamental ha sostenido una y otra vez, que la corrupción no reconoce fronteras nacionales en la medida en que la riqueza ilícita de Rusia termina siendo lavada o escondida en países “más limpios” y ello demuestra que Occidente es en parte responsable de habilitar a la élite política rusa.

El análisis toma el caso del Reino Unido, por ejemplo, en donde un informe del Parlamento sobre Rusia en julio pasado demostró el papel del país como centro de lavado de dinero y reputación para las personas adineradas vinculadas al presidente ruso Vladimir Putin.

En una reciente investigación de Transparencia Internacional Rusia también muestra que, gracias a abogados cómplices en los Estados Unidos, los rusos corruptos pueden eludir los controles establecidos para los inversores extranjeros que desean obtener la residencia y la ciudadanía estadounidense.

Los programas de migración de inversiones, también conocidos como “visas de oro”, son muy populares entre los oligarcas rusos, especialmente los que se ofrecen en la Unión Europea.

Esta semana, una investigación del Organized Crime and Corruption Reporting Project, expuso al actor más importante de la industria de las visas doradas: la firma Henley & Partners, con sede en Londres, quienes ayudaron a Jho Low, el supuesto autor intelectual del escándalo 1MDB de Malasia, a obtener su pasaporte chipriota.

Henley & Partners ha negado anteriormente haber trabajado con Low, pero los documentos vistos por los periodistas de investigación muestran que la empresa se embolsó grandes comisiones por vender el negocio de bienes raíces de Low y remitir su solicitud de ciudadanía a otra empresa.

Esto demuestra que la cleptocracia es un negocio global y rentable. Sin los servicios de los entusiastas intermediarios del sector privado en las economías avanzadas, los funcionarios corruptos en Rusia y en otros lugares no podrían concentrar la riqueza y el poder que les permite actuar con impunidad, dice Transparencia Internacional.

“Si los líderes de Occidente se solidarizan con Navalny, con los activistas anticorrupción rusos, la sociedad civil y el pueblo en general, deberían condenar a los bancos, empresas y otros facilitadores profesionales en sus propios países que han estado al servicio de los corruptos con la misma pasión, y hacerlos responsables”, agrega.

Sin Fronteras News con información de Transparencia Internacional

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